Lengua y Literatura
Actividad No. 1
Tema: El Ruiseñor y la Rosa
1.- Taller de lectura comprensiva
2.- QUÉ CARACTERÍSTICAS POSEE EL LENGUAJE UTILIZADO POR EL RUISEÑOR?
Usa un lenguaje poético ya que se interpreta El por medio de poemas
3.- CUÁL ES EL VALOR QUE SE DESEA TRANSMITIR EN EL CUENTO?
El desea transmitir compasión, amor, tristeza, ya que son los tres que resaltan en el cuento
CUENTO: “LA CASA SOL MUSICAL”
Érase una vez
una mujer llamada Felicidad, que había nacido con el don de tocar la guitarra,
y a base de ensayar y ensayar desde pequeña y de acudir a clase con los mejores
profesores de guitarra, se había convertido en la mejor guitarrista del mundo,
más que incluso, “Tomatito” o “Paco de Lucía”.
Para Felicidad
la música alimentaba su corazón y le hacía sentirse realmente, como su propio
nombre, feliz. Tan bien lo hacía, que poco a poco, empezaron a llamarla para
participar en los mejores certámenes de guitarra del país, porque todo el mundo
la admiraba y había oído hablar de ella y, porque, tras ser escuchada, todo el
mundo era contagiado de esa felicidad.
Felicidad vivía
en un pueblo pequeño, llamado Música, dónde todo el mundo sabía de música y
todos tocaban algún instrumento musical. Su vida, en el pueblo, era ordenada y
tranquila, se levantaba pronto, hacía una dieta equilibrada, tenía un sueño
reparador, iba cada día a sus clases de guitarra y, por último, iba al trabajo
a compartir su gran pasión, que era tocarla.
Un día en una de
esas fiestas a las que iba a trabajar, conoció a un hombre llamado Triste, a
pesar de su nombre, Triste se mostró feliz al escuchar la música de Felicidad
al igual que le pasaba al resto del mundo y quiso conocerla porque nunca se
había sentido tan feliz. Felicidad cuando conoció a Triste, sintió pena por él,
primero porque sus padres le habían puesto un nombre muy triste y, por otra
parte, porque vivía en un pueblo sin música. Poco a poco fueron conociéndose y
se fue forjando una bella historia de amor, en la que Triste se sentía feliz
cada vez que escuchaba a Felicidad tocar la guitarra.
Tan felices eran
Felicidad y Triste que se fueron a vivir juntos, al pueblo de Música y tuvieron
un niño y una niña, a los que llamaron Joy y Curiositas. El niño y la niña eran
alegres, curiosos y les encantaba aprender a tocar todo tipo de instrumentos y
de músicas, como le ocurría al resto de personas que vivían en el pueblo.
Poco a poco,
Triste empezó a sentir celos de la guitarra que tocaba Felicidad y a sentir
rabia de que fueran todos tan felices, porque él no lo era, nunca lo había
sido, por lo que prohibió tocar la guitarra a Felicidad y no dejó que sus hijos
siguieran yendo a clase de música. Además, se mudaron del pueblo, a uno llamado
Silencio. Todo ello hizo que el corazón de Felicidad cada vez estuviera más
triste y más gris y, cada vez tuviera más problemas para cuidar, jugar y
motivar a su hijo y a su hija.
En una ocasión
que Triste no estaba en casa, Felicidad se acercó a su guitarra para tocarla y
se dio cuenta de que ya no podía mover sus manos con la agilidad de antaño, era
como si su guitarra y sus manos hubiesen dejado de conocerse y ahora fueran
como extraños. En ese momento, llegó Triste, que, al verla con la guitarra,
comenzó a gritar “quieres más a la guitarra que a tu familia”, a infravalorar a
Felicidad “ya no vales ni para tocar”, y a romper cosas, entre otras, cogió la
guitarra y la partió en dos. Todo ello ocurrió, mientras que sus hijos
asustados lo observaban.
Felicidad, Joy y
Curiositas, salieron corriendo de su casa y de Silencio y se alejaron de Triste,
llevando consigo su vieja guitarra partida en dos. Aunque, cuando salieron, los
tres lo hicieron en silencio, tristes y con cierto miedo sobre lo que les
depararía el futuro, consiguieron llegar a un lugar donde les hablaron de la
Casa Sol Musical, sólo el nombre y saber que adoraban la música les hizo pensar
que era un buen lugar al que ir.
Allí les recibió
y acogió la directora de la orquesta, que les contó, cómo funcionaba la Casa
Sol
Musical, les
preguntó cómo se encontraban y qué conocimientos y capacidades musicales habían
perdido y cuáles conservaban aún, les enseñó su nuevo hogar, les presentó a
todas las trabajadoras de la orquesta y, les indicó qué era lo que tendrían que
hacer para finalmente conseguir tocar la más bella canción de sus vidas, que,
en realidad, era por lo que habían venido a la casa.
Para tocar esa
bella canción, necesitaron un gran trabajo en equipo con todas las
especialistas en música que allí trabajaban y que estaban preparadas para
ayudar a componer y tocar dicha canción y para que, posteriormente, salieran de
la casa con la capacidad de seguir tocando bellas canciones allí donde fueran.
En la Casa Sol
Musical, vivían unas “hadas blancas” de gran belleza de espíritu y muy protectoras
con todas las mujeres, hijos e hijas que venían a vivir a la Casa y, por las
que velaban y rezaban, tanto de noche como de día.
También estaban
las “campanillas” que eran las encargadas de ayudarles a retomar una vida ordenada
y tranquila, que comieran de forma equilibrada y saludable, tuvieran un sueño
reparador, acudieran a sus citas más importantes, tomaran las medicaciones adecuadas
para mejorar su salud física y mental, etc. Ellas también, les acompañaban, las
apoyaban, las cuidaban a ellas y a sus menores, las asesoraban en el día a día,
ya que para poder tocar un instrumento musical era muy importante, estar en
calma y tener unos hábitos y rutinas adecuadas que favoreciesen una actitud apropiada
para la creación musical.
Por otra parte,
las “musicoeducas” instruían en la clave de sol, las notas musicales, a cómo
poner los dedos en el instrumento, cómo hacerle sonar, cómo conseguir que
sonara de forma melódica, como componer una canción, etc. Además, favorecían la
autonomía de las mujeres para que se sintieran libres para tocar, aprender y
componer lo que cada una de ellas quisiera. Y, sobre todo, enseñaban a querer a los instrumentos
musicales, por encima de todas las cosas, sin hacerles daño porque ellos tenían
mucha sensibilidad y podían transmitirla y hacer felices a muchas personas.
Las
“musicoterapeutas” se encargaban de sanar a las personas y a sus menores, a
través de la música y las emociones asociadas a ella. Detectaban,
individualmente, cuando algún instrumento musical desafinaba, por algún
recuerdo miedoso del pasado o porque echaban de menos algo, y se le debía
tranquilizar y afinar para que pudiera volver a tocar de una forma alegre y sin
miedo. Y enseñaba a las madres, hijos e hijas, de forma grupal, a tocar
conjuntamente, de manera que sonara una bella y alegre canción familiar.
Para poder tocar
la más bella canción de sus vidas, antes de irse, la “musical influencer”, les ayudaban
a conseguir un trabajo o alguna forma de ganarse la vida, a encontrar un lugar
donde vivir ellas y sus hijos e hijas, les presentaban a otras personas que podían
facilitar el que siguieran aprendiendo y tocando sus instrumentos musicales
fuera de la casa y, les ayudaban a crear un plan de seguridad para que ninguna
otra guitarra ni instrumento musical fuera partido en dos.
Además, durante
su estancia en la Casa Sol Musical, también estaba la musicaloo, que se
encargaba de asesorar a las mujeres y sus hijos e hijas, si tenían que
denunciar o no la rotura de una guitarra, si los menores tenían que volver a
Silencio con Triste y en qué condiciones y, en definitiva, a cómo defender
todos sus derechos, los de los menores y los de todos los instrumentos
musicales.
Felicidad, Joy y
Curiositas, poco a poco fueron conociendo, conviviendo y compartiendo con todas
las personas que componían la orquesta de la Casa Sol y, también poco a poco,
fueron recuperando, con la ayuda de todas ellas, los conocimientos musicales
perdidos (DO-RE-MI-FA-SOLLA-SI) y la capacidad y la agilidad para tocar
distintos instrumentos musicales. Esta recuperación no fue fácil, en unas
ocasiones, porque tenían ganas de salir huyendo de allí, por todas las
exigencias que sentían y, en otras ocasiones, porque seguían sintiendo un
poquito de miedo a que sólo pudieran tocar música en la Casa Sol Musical y que
cuando salieran de allí, les volvieran a fallar los dedos y los instrumentos
musicales se volvieran a sumir en un silencio total… Aun así, siguieron tocando
su DO-RE-MI-FA-SOL-LA-SI-DO y su SI-LA-SOL-FA-MI-RE-DO.
Cuando llegó el
momento de salir de la casa, Felicidad, Joy y Curiositas, se dieron cuenta que
no sólo conocían la clave de SOL o el resto de notas musicales DO-RE-MI-FA-SOL-LA-SI,
sino que también habían ampliado sus conocimientos en la materia, habían
arreglado su guitarra, habían conocido personas musicales sanadoras y, habían
creado muchas canciones nuevas con las que conseguían sentirse seguras, se
divertían y volvían a ser felices. Y, así, Felicidad, Joy y Curiositas hicieron
sus maletas, cogieron su guitarra y salieron cantando de la Casa Sol Musical,
acompañadas por varios jilgueros que les señalaban el camino a su nueva casa en
un nuevo pueblo, llamado ARMONÍA, donde siguieron tocando bellas y alegres
canciones.
Actividad No. 4
PREVENCION A LA VIOLENCIA

Felicidad no dejó que Triste transmitiera su desdicha y tristeza dejó todos los miedos atrás y salió adelante con sus hijos.
ResponderBorrarSu pasión por la guitarra era mucho más poderosa que cualquier otra cosa a pesar de luchas y pruebas ella tomó una decisión muy importante que más adelante la llenó de satisfacción sentirse realizada en lo que más le gusta junto a sus hijos.
Gracias por tu trabajo!
ResponderBorrarFelicitaciones por tu Estupendo trabajo.
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